Durante el periodo que duró el confinamiento provocado por la pandemia de COVID-19, la actividad turística en la isla de Mallorca quedó completamente suspendida. Todos los lugares que habitualmente se encontraban bajo el ruido de la masificación, se volvieron de repente espacios vacíos y silenciosos, espacios confinados.
En el periodo posterior al confinamiento más estricto, tuvimos que convivir con las restricciones en todo tipo de actividades, y este proceso de desescalada nos permitió apreciar una Mallorca
desde una perspectiva completamente nueva y a veces fascinante.
Todas las imágenes que se muestran en este reportaje fueron tomadas con dron y grabadas durante los meses de Marzo y Abril de 2020, en el periodo más duro del confinamiento, y en la temporada de verano de ese mismo año, cuando la actividad en la isla aún se encontraba drásticamente reducida.
Este registro documental queda para la Historia, y muestra una visión de una Mallorca que trasciende lo cotidiano. Nos permite reconocer de nuevo la grandeza y la tranquilidad de sus paisajes, y nos obliga a hacer un alto para reflexionar sobre la importancia de su conservación y la necesidad de su permanencia.


